El liderazgo deportivo aplicado a la toma de decisiones

La industria del deporte y el COVID19

Una de las bases que aplican en el estudio del deporte es la incertidumbre. La falta de certeza respecto al resultado de una competición en la que participan dos equipos, o atletas en el caso de torneos individuales, forma parte del elemento emocional primigenio con el que el aficionado se vincula al deporte. Este factor emocional es lo que aporta verdadero valor a lo que ocurre en la cancha de juego. ¿Qué sería de las competiciones deportivas sin seguidores que esperan el “milagro del último minuto”?

En la NBA denominan este momento Clutch Time, y se usa entre otras cosas para medir el comportamiento del jugador en los últimos cinco minutos de un partido, cuando su equipo se encuentra en más/menos cinco puntos en el marcador.  Momentos en los que solo unos pocos piden el balón para lanzar el tiro que rompa la tensión que tiene atónita a la audiencia. El perfil de esas personas se caracteriza por la confianza en sus capacidades a la hora de ejecutar el tiro, asociada a la templanza para controlar los nervios y la presión propios del momento en el que la incertidumbre se convierte en certeza. Es en esos instantes cuando los entrenadores diseñan jugadas para ellos y los compañeros quieren pasarle el balón. Son líderes.

Según las teorías de gestión empresarial, cuando la previsión de los datos de negocio se realiza analizando solo datos pasados “se conduce la compañía mirando el retrovisor”, por eso uno de los momentos que define a un líder es la toma de decisiones ante un escenario desconocido. Quien toma la decisión carece de espejo retrovisor y carece de mapa que le guíe. De nuevo la incertidumbre.

La industria del deporte se encuentra en una situación que genera perplejidad, nervios e inquietud. Muchos esperamos que quienes deciden se comporten como líderes ante los últimos minutos de un partido que todavía no ha acabado. Pero, ¿qué aspectos debemos tener en cuenta para gestionar este inusitado escenario?

En primer lugar, como agente activo en la industria deportiva, es prioritario disponer de un cuadro de mandos con indicadores de todas las líneas de actividad que, de manera integrada, muestre la información en tiempo real y nos permita tomar decisiones de manera más comedida. Las entidades deberían ir más allá del análisis del impacto financiero y legal de su área deportiva.

En segundo término, que la toma de decisiones sea acorde a una táctica basada en la eficiencia, puesto que desconocemos la situación del resto de agentes de la industria y, lo que es más importante, las consecuencias que tendrán nuestras propias decisiones. La capacidad de reacción y adaptabilidad son fundamentales.

Por último, la visión. Es propio de los líderes mirar donde otros solo ven y escuchar donde la mayoría apenas oye. Esa intuición refuerza la confianza para asumir responsabilidades y posicionarse ante las múltiples disyuntivas como las que ahora se presentan.

El deporte seguirá tal y como lo conocemos. Las asociaciones, federaciones y clubes continuarán gestionando competiciones en las que multitud de patrocinadores y proveedores querrán ser parte activa ante la interacción de estas competiciones con los aficionados, que por supuesto no querrán perderse el “milagro del último minuto” de sus ídolos.

Óscar Yáñez – @_oscaryanez – Publicado en la revista de españasemueve.es

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